Durante más de 10 años he trabajado como profesora, compaginando la docencia con el voluntariado ambiental. Ese recorrido me llevó a descubrir que mi verdadera vocación estaba en la educación ambiental: enseñar a respetar el planeta desde lo cotidiano.
No nací sabiendo vivir de forma sostenible. Yo también aprendí probando, equivocándome y ajustando. Por eso a través de una metodología propia, ayudo a convertir la sostenibilidad en algo comprensible, aplicable y fácil.
Trabajo con centros educativos y empresas, diseñando experiencias educativas personalizadas y vivenciales que fomentan el pensamiento crítico, la acción consciente y el trabajo en equipo. Y acompaño a personas a través de talleres online, formaciones y mentorías, para que integren hábitos sostenibles poco a poco, desde su realidad.
Creo firmemente que no se trata de hacerlo todo perfecto, sino de empezar por algo. Porque los pequeños cambios cotidianos, cuando se sostienen en el tiempo, generan un impacto real en nuestra salud, en la de quienes nos rodean y en la del planeta